Conmocionado y escandalizado, escribo con la esperanza de que muchos seres humanos, al enterarse de lo que yo he sabido, reaccionen y formemos una marea ética, en nuestra comunidad, que impida la abominable acción de arte de Miguel Herberg: la quema y entierro de documentos fílmicos asombrosos sobre los campos de prisioneros durante la dictadura y de entrevistas reveladoras a los gestores del Golpe de Estado.
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Miguel Herberg es un cineasta que durante 1972 y 1973, infiltró la derecha chilena y gracias a ello, puedo luego filmar y documentar los campos de concentración en el Norte de Chile. En el programa La Aventura del Saber, se pueden apreciar imágenes de una belleza conmovedora, son imágenes de un cineasta. Los rostros, las actividades cotidianas, el miedo, el orgullo de los prisioneros y prisioneras. El horror gestándose en las declaraciones de los golpistas.
En esas contradicciones evidentes, quizás por su edad, quizás por su profesión, quizás por su necesidad, Helberg ha establecido una relación con instituciones que se han negado a financiar su película del retorno a conversar con los protagonistas de su imágenes del 73’, cuarenta años después. Sin duda sería una gran película, pero evidentemente al mundo de lo alto de la pirámide del poder no le interesa que se haga. Como castigo, decide quemar su material y enterrar los originales para “un futuro más inteligente”.
Los castigados por Helberg y las indolentes instituciones no son las instituciones, que se felicitan y seguro financian su “acción de arte”. Los castigados somos todos los ciudadanos y ciudadanas, especialmente aquellos que queremos transformar el mundo. Probablemente como muchos de nosotros no sabemos de Helberg, Helberg tampoco sabe del esfuerzo enorme por rescatar nuestra memoria que realizan miles de víctimas, familiares, artistas, cineastas, ciudadanos comunes y corrientes, en la soledad y la adversidad de Chile.
Apelo a Helberg para que conozca estas obras y experiencias y converse con las personas con los ciudadanos de la base de la pirámide, y seguro no realizaría tan abominable acto.
Apelo a toda nuestra comunidad para que difundamos, protestemos, escribamos, nos organicemos, utilicemos las redes sociales y humanas y rescatemos este enorme pedazo de memoria, que es una pieza elemental de nuestro futuro. Si no los hacemos, si no podemos, quizás Helberg tiene razón y ese material debe quemarse y enterrarse en espera de un tiempo más inteligente.
Quedan 12 días para el inicio de la “acción de arte” de Miguel Helberg, que recuerda tanto las hogueras donde se quemaban los libros durante el Golpe de 1973. Se cierra el círculo.
Artículo publicado originalmente en Sitiocero, comunidad de conversación sobre y desde la comunicación


Según información difundida por Efe el 30 de enero de 2011, “Herberg tiene intención de empezar a rodar [su film "37 años después" con entrevistas a los sobrevivientes de Atacama] el próximo julio, y ha solicitado a distintas televisiones públicas la financiación necesaria para llevar a cabo el documental, cuyo presupuesto en unos 250.000 euros, de los que lleva recaudados más de 30.000.”
Fuente: http://actualidad.orange.es/cultura/rodaran-un-documental-expresos-campos-concentracion-pinochet.html
Qué haría Herberg con esos “más de 30 mil euros”? Los habrá incinerado y enterrado sus cenizas en el Cementerio de Morille junto con “su documentación fílmica” el 23-24 de marzo de 2012?